Puedes tener mil tesoros
Llenos de oro y de poder
Pero no compras el zumbido
De la abeja al florecer
Puedes comprar una joya
Una mansión junto al mar
Pero no pagas el oxígeno
Que un árbol sabe dar
El río no tiene precio
Su pureza es bendición
Y aunque inventen mil monedas
No compran su corazón
No hay billete que reemplace
La armonía natural
La vida no se vende
Se cuida, y nada más