La vi esa tarde, vestida de blanco
Pasó sin mirarme, tan cerca mío
Como es posible, la quise tanto
Y halló en mis brazos, calor de nido
Cerré los ojos, que ganas de hablarle
Sentí derrumbarse, toda mi vida
Pero la voz de la razón, conociéndome
Ahogó mi corazón
Volví mis pasos temblando
Con el alma deshecha
Con los ojos sangrando
No puedo vivir sin ella
Llorando, llorando
Porque dejé que se fuera
Sin decirle mi angustia
Sin contarle mis penas
No he podido, todavía, comprender
Amor, porque